E sa carga de trabajo había sido extenuante, sabía que cada inicio de ciclo escolar era lo mismo y no me quejaba, sabía bien que después de esa semana de quedarme a trabajar hasta las 11 de la noche valdría la pena porque iba a tomar unos días para ir a visitar a mis padres, el servidor de las inscripciones se saturo y sabía que debía de esperar una media hora más para evitar problema, saqué mi cajetilla de cigarros y me fui al estacionamiento, estaba fumando y sentí un par de veces el aire muy frio, maldecía por no haberme llevado el saco, empecé a sentirme como ansioso, así que ni siquiera me terminé el cigarrillo y me regresé a mi lugar de trabajo, estaba realizando una inscripción y escuche claro cómo me dijeron “Buenas noches” , yo sin voltear a ver respondí el saludo “Buenas noches”, seguí dando de alta hasta que sentí otra vez esa corriente de aire fría, tomé un vaso de agua helada y empecé a acomodar las cosas para continuar al día siguiente, agarré mis cosas y le marqué...
Historias que pasan, cuando cae la noche.